miércoles, 13 de abril de 2011

DICTADURA DEL DESTINO





                                      











Una ciudad para una emoción,
dos sonrisas a mi alrededor,
una voz, una noche para olvidar,
una dictadura del destino
que odia mi atención.

Un presentimiento que puede ejemplarizar,
mientras la búsqueda del sentido común
no es racional,
ante mi sorpresa,
ante las opiniones,
ante la risa que puede causar.

Reconozco que a veces vencido de hipocresía,
los inútiles remedios no dan para más.

Respondo al significado herido con un poema
para la neutralidad.
¿Realidad? ¿Perdón? ¿Creencia?
Timidez acelerada ante mi eficácia,
ante las expresiones,
ante el dolor que pueda causar,
ante mi entretenimiento peculiar...

Una exageración para mi decepción,
dos sonrisas que son más que dos,
una voz que aprende a hablar cuando es tarde,
Andres Calamaro y su causa perdida,
pero sabes, puedo llegar a odiar...
Una dictadura del destino que se niega a abandonar.

Una sociedad de "pague y calle",
mis dos sonrisas paralelas,
un señor juez que decide lo más importante de tu vida,
un sufrimiento que lentamente se suicida,
en cuatro años,
en siete años
de experiencia sentimental...

Reconozco que a veces vencido de hipocresía,
apago la luz de la comprensión
para no ver más.

Asco extremo,
reacciones que provocan falsas fantasías,
¿Hasta cuando jugar?
¿Falso honor a la verdad?
¿Buscar algo que no se va a encontrar?

Rechazo eterno,
intentos mezquinos,
riesgos dolorosos que no saben actuar,
todo ante el recorrido de mi sangre y su velocidad,
a grandes pasos de decepción y de recursos prohibidos
¿Cambiar? ¿Unión?
a excasos pasos de la dictadura su destino...


(c) 2010